


El 90% de la energía que consume una bombilla incandescente, se malgasta en generar calor. Únicamente un 10% se transforma en luz.
Las bombillas ahorradoras de energía denominadas LFC (Lámparas Fluorescentes Compactas) son una variante mejorada de las bombillas de tubos rectos fluorescentes, que fueron presentadas por primera vez en el año 1939.
En la práctica, el rendimiento de estas bombillas es mucho mayor, consumen menos energía eléctrica, ofrecen una gran calidad y luz y el calor que disipan es sensiblemente inferior.
El futuro, pasa por tanto, por el Ahorro, el Desarrollo Sostenible y el Cuidado del Medio Ambiente.



